miércoles, 22 de mayo de 2013

599. LA ó LA BANDA DE LUIS ALBERT SEGURA - DUALIZE



Sólo un día después del concierto de Pat Martino que contaba ayer, me tocó pasar por Barcelona. Eché un vistazo a la programación musical y descubrí que un tipo de Mallorca llamado LUIS ALBERT SEGURA  había conseguido el patrocinio del teclista y productor de THE SHINS y presentaba con una banda llamada LA un nuevo disco en la Sala Bikini. Escuché un par de temas en el spotify y vi que valía la pena el viaje. Vaya que sí.

La pena es no tener el el disco a mi alcance y compartirlo. Pero ya habrá tiempo. Paso de poner vídeos porque mi música siempre irá en álbumes y en cuanto pueda me haré con DUALIZE. Porque el concierto nos encantó. Fuerza, gracia, saber estar y buen ambiente, es decir, eso que tanta falta hace en este país.

Como muy bien dice Luis Albert en una entrevista que he leído al paso, competir con ese tipo de música en el mundo anglosajón, donde hay cientos de bandas similares, es tarea bien dura, pero presentar buena música indie en España, digo yo, empieza a ser como hacerlo en Argelia. En un viernes por la tarde y en todo un Barcelona, no había más de tres cuartos de entrada (si mis datos no fallan, el aforo de la Bikini es de 600 personas). Mejor para nosotros, claro está, sobre todo porque esa sala tiene una acústica estupenda y el tipo de público no fue, ni mucho menos, tan pijo como me temía. Gente maja. Normal. Tranquila. Muy agradable.

Digo esto porque el público es una parte fundamental en un directo. Por no contar cosas malas se me pasó a comienzo de año dejar anotado aquí un concierto de ELLIOT MURPHY en el mes de Enero en la Sala Clamores de Madrid. Murphy es un viejo rockero americano afincado en Francia que aún tiene arrestos para animar el cotarro, pero la gente de edad mediana que abarrotaba la Clamores y que no protestó lo más mínimo porque el concierto empezara cuarenta minutos más tarde de lo anunciado, bebió tanta cerveza durante la actuación y se calentó tanto al final, que poco menos que acabaron adorándolo como si fuera Mick Jagger. Qué horror.

Mejor recordar por tanto la normalidad lingüistica de este mallorquín que empezó saludando en castellano (qué ganas tenía de estar aquí con vosotros), respondió en inglés (wait, wait) cuando le pidieron una canción que no aún tocaba, y saludó en su lengua propia una vez, y digo yo que evitó hacerlo más porque un sector del público se alegró demasiado por algo tan normal. La música habla un lenguaje universal y el que no lo entienda peor para él.

Como sabéis, no sólo rebusco entre los discos de hace medio siglo sino que me encanta oír a la gente del aquí y ahora, y la llamada música indie del grupo de Luis Albert suena alegre y compacta. Dicen que empezaron demasiado influenciados por Pearl Jam, y es verdad que a veces se les nota. Y la inevitable referencia a The Shins también se dejó sentir en un tema. Pero según parece ya empiezan a despreocuparse de los demás, y a dejar que les vaya saliendo su propio sonido.

El baterista parecía un poco mamporrero, pero eso no tiene mayor importancia porque lo suyo no es ni jazz ni rock progresivo. Su energía alegra y contagia. El bajista no es alto ni guapo, ja ja, y eso hace ganar al grupo en simpatía. Luis Albert tiene unos rasgos algo toscos para lo que es habitual en los grupos indies de niños monos, lo que les da otro punto a su favor; y en fin, el otro guitarrista es tan gesticulero como efectivo. Una buena panda.

No creo que me lean nunca, pero por si acaso, me gustaría darles un consejo que no sé como no se lo han dicho antes: a medida que avanza un concierto de guitarras eléctricas y el ruido se acumula en sus cabezas y el cansancio en las gargantas, hay que evitar los temas más difíciles al final, porque se corre el riesgo de desafinar. No se les escaparon más de dos pequeños desafinados, pero hay que cuidar ese detalle para que todo sea tan normal como perfecto.

No sé por qué pero después de un concierto así me siento un poco más orgulloso o menos desanimado y hasta me sale decir: viva España.