Tiempo ha que no coloco nada en este blog sobre política y periodismo. Será, digo yo, porque la política y el periodismo lo es todo y siendo todo, no cabe en ninguna parte, y menos en el blog de uno.
Pero la completa reducción de la política a las fotos, y del periodismo a los titulares, me ha dado esta noche que pensar si no podría poner de vez en cuando por aquí algunos cromos y algunos titulares con algún pie de foto, todo lo más, para rescatarlos del olvido. O porque tienen algo de obras de arte. No sé.
Por ejemplo, este primer cromo de la toma de Kabul por los talibanes, tiene todo el aire de las Ultimas Cenas que pintaban los artistas del Renacimiento. Jesucristo está pensativo y con la mirada baja. Delante de él no hay pan y vino, sino un fusil ametrallador. Judas, también con la mirada caída, le apunta con el suyo. El cuadro del fondo nos recuerda que el tiempo es una ilusión. Ningún artista postmoderno hubiera podido lograr algo así.
Resulta evidente que el interés de los periodistas por la moda, excede en mucho a su interés político militar. El contraste entre los pasamontañas etarras pasados de moda y la boina alabeada del guerrillero de la izquierda es todo un acierto en este caso. Por otro lado, el collar de balas del tipo de la boina tiene un efecto decorativo muy superior al efecto bélico.
Afganistán da para toda una colección de cromos, pero no hay que olvidar que para cromos ya teníamos al prucés. La aportación del esbelto Sánchez doblando su cerviz por las alpargatas de los mosus con chistera, es pieza grande a añadir a la colección.
De todos modos Sánchez, como en su día Zapatero, tiene obsesión con la colección de cromos de presidentes norteamericanos. La del paseíto del día de la OTAN no podía faltar. Aunque lo mejor de este cromo es la réplica que hizo Carlos Latre en el Hormiguero. No es cromo, sino vídeo, pero vale la pena insertarlo aquí:
Paso a los titulares porque, desde que a los periódicos les ha dado por querer cobrar por sus ediciones digitales (y a los lectores nos ha dado por no querer pagar), las trampas entre unos y otros están dando mucho juego. ¿Quién no hubiera querido leer una noticia con un titular como éste? (ese día estuve a punto de suscribirme), ahhh :
Por otra parte, los titulares siempre nos dejan con la duda de si es el periodista el que ha dicho la tontería o ha sido el político. La recuperación simétrica del turismo estuvo a punto también de que me suscribiera a La Rioja Digital para desvelar el misterio, pero estén tranquilos mis lectores, que también ese día salí ileso.
RIOJA2 es un periódico digital que no cobra por ver los textos de sus noticias, pero bien pensado ¿quién iba a querer ver el texto de una noticia con un titular así? Si actuar sobre el medio rural es actuar sobre el medio urbano, lo mejor va a ser no seguir leyendo.
Un cromo que pasará a la historia de la política periodística de esta provincia romana llamada Logroño es el del BMW empotrado contra un árbol del Director de Políticas de Igualdad (o algo así) en la última nochevieja.
El cromo no vale mucho, pero dio pie a una PERFORMANCE POLÍTICA en modo vídeo a la que el spypnic le hizo un hueco.
Este es un cromo de autor, pero como mayormente soy un pirata, no me fijé en sus derechos cuando arramplé con él. En todo caso le hago la ola al fotoperiodista que la hizo: God bless you por expresar en un clic lo que nos está tocando aguantar cuatro años.
Puesta la Andreu en la colección, no podía falta un cromo del Hermoso. Cuando se le cayó el puente de Mantible fue a verlo, se remangó los pantalones y se puso unas botas como para subir al Kilimanjaro. Loado sea también el fotoperiodista que por culpa de la digitalización, la piratería o el Zeitgeist (ala) quedó una vez más en el anonimato.
Vale. Acabo por hoy con otra foto de Kabul en la que los afganos que huían de los talibanes se instalaban en el techo del avión como si se tratara de un tren de la India. También se asemejan a las moscas que revolotean alrededor de los grandes mamíferos. Una obra de arte conceptual, sin duda.
El mundo es ya un cromo. O un titular. O una colección de ambas cosas. No podemos cerrar los ojos. Ni el spyp.
No sabemos cómo acabará la historia esta del "prucés" pero lo que sí podemos ir contando es la de cosas que se va llevando por delante: amistades, empresas, familias, y ahora, hasta el buen humor.
El spyp ha sido ferviente admirador de los chicos del MUNDO TODAY desde que aparecieron por internet (en la columna de la derecha tienen etiqueta propia) y aunque temí por su buena salud cuando se pasaron a las radios progres, aún seguían dando la vuelta a los textos periodísticos con independencia y originalidad.
Pero..., el prucés es un tsunami más fuerte que su buen humor y ayer, en el primer día del juicio a los actores de la republiqueta, cavaron su propia fosa. El humor de LAS CLAVES PARA ENTENDER EL JUICIO AL PROCÉS es más propio del Wyoming o de TV3, por lo que o bien se pasan a estos medios basura o ya pueden ir echando el cierre.
Cuando menos en el sPyP ya no los tomaremos en serio....
He contado los cromos que llevo puestos en este blog sobre EL PRUCÉS y no son tantos como temía. Me han salido 23, por lo que este nuevo cromo hace el número 24. Cuando lo encontré hace unos días entre las miles de imágenes que da internet sobre cada tema, no me preocupé de investigar la autoría de la foto. Pero debería hacerlo. Y no tanto por la gilipollez esa de la propiedad intelectual (menudo sintagma más abstruso) sino por el simple reconocimiento y cortesía hacia el autor. Me lo apunto para el siguiente cromo.
¿Será casualidad o será ignorancia que haya ido a posar en Ginebra delante del cuarteto más siniestro de una de aquellas sectas o religiones que inundaron a Europa de intolerancia, odio, sangre y cenizas? Sea como fuere es otro de los cromos impagables del prucés.
(y un recordatorio de que, a falta de ganas de escribir, el destino de este blog pueda ser convertirlo en un álbum de cromos... de Personajes del Periodismo y la Política, claro).
En la colección que habíamos iniciado hace unos días sobre el PRUCÉS (v spyp 896) no podía faltar este gran cromo, el trece, que solo en gasolina, pasajes de avión, hoteles y hamburguesas debió de costar un congo. Trasladas a Bélgica a miles de catalanes que viven del pesebre público (al menos muchos de los que reconozco en la foto) y resulta que ahora rotulan en inglés para reivindicar una democracia que nadie sabe dónde habrán perdido. Dicen los entendidos en propaganda que el eslogan ¡DESPIERTA! lanzado a toda una sociedad lo usaron repetidamente los nazis en sus campañas políticas por concienciar a los alemanes. Pero a los coleccionistas de cromos nos trae sin cuidado. Este es un cromo muy valioso y punto pelota. Ya solo me quedarían siete para acabar la colección... Pero...
Ayer empezó otra colección mucho menos vistosa y mucho más truculenta. La espiral del odio entre banderas generada por el Prucés se cobró una vida en Zaragoza. Llevábamos semanas y semanas temiendo algo así, y al final ha sucedido. El inicio de este nuevo y trágico conteo pone punto final a la colección de la política del Prucés como espectáculo y colección de cromos. Como fotos son bonitas. Pero no son inocentes.
Que doscientos alcaldes independentistas hayan cogido un avión para irse a Bruselas única y exclusivamente a hacerse una foto sólo tiene una explicación: que esta guerra va de fotos. Y el que se haga mejores fotos gana. De haber apuestas, yo pondría mi pasta por el independentismo, porque posan mucho más y mejor.
En estos tiempos, fotos hace cualquiera, así que la clave está en posar. Posar mucho. Posar y posar. En 1989 Ignacio Gómez de Liaño publicó La Mentira Social, libro que analiza el poder que las imágenes, mitos y ficciones adquieren en la vida social de los individuos.
El bombardeo de imágenes que estamos padeciendo estas semanas está siendo demoledor y aunque la mayoría se pierden en tierra de nadie, las hay que dan en el blanco y aciertan a dar en la conciencia. Y en las conductas...
Y es que la convergencia entre política y espectáculo que se va logrando a través de las imágenes, según Liaño, tiene una potencia de alteración (o sobre todo de construcción) de las conciencias muy superior a cualquier discurso de la razón.
Le queda uno la duda de si esa guerra no acabará como todas las guerras, es decir, con montañas de muertes y desolación (con fotos incluidas, por supuesto). Dicho de otro modo: le queda a uno la duda de si la invocación a coger las hoces para matar al enemigo no fuera más que una canción para salir de excursión al monte.
Porque no de otro modo se puede entender que ir a la cárcel sea motivo de saludar al público con alegría, echar besos y dar palmas.
Los medios de comunicación están encantados con los independentistas porque todas, todas las cadenas, incluso las pocas emisoras críticas con el independentismo, no hacen sino dar imágenes de los independentistas.
Rufián es en esto un campeón. El jueves de esta semana, mientras los miembros del Gobierno cesado de la Generalidad declaraban en la Audiencia Nacional, TVE-1, o sea, la tele que dicen que es del PP, le hizo una entrevista que duró más que mi café en el bar con lectura del periódico incluida. Al rato salí a la calle y pasé por delante de otro bar que tenía la televisión puesta con Antena 3 ¡y allí volvía a estar Rufián dando declaraciones! Lo que dijera Rufían le traía a todo el mundo sin cuidado (de hecho en ambos bares el sonido estaba quitado) pero la foto constante era la de él. En una cadena y en la otra. En un bar y en el otro. Como las fotos del Rey o del presidente de la Compañía en otros tiempos.
Y si la foto no es de Rufián, entonces es de Pablo Iglesias apoyando a los independentistas, porque los medios, todos los medios que producen imágenes, están deseando ver a Pablo Iglesias para hacerle fotos (diga lo que diga Pablo Iglesias, que eso le trae sin cuidado a todo el mundo) y él está allí posando encantado para ellos.
¿Qué podemos hacer con todo este material bélico?
Como no verlo es imposible, quizás lo más sensato sea coleccionarlo: como los niños con los soldaditos de plomo o los carros de combate.
La única forma de salvaguardar nuestra conciencia que se me ocurre es deconstruir lo que nos está cayendo encima, lo que vemos cada día miremos donde miremos, y hacer con ello una colección de cromos.
Ahora bien, lo fundamental para este juego es fijar un límite en la colección. Yo he puesto aquí doce cromos. Admito que mi colección del PRUCÉS pudiera llegar hasta veinte, pero no más. También admito cambiar unos cromos por otros, pero no pasar de veinte. Eso podría empezar a alterar mi libre albedrío.