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sábado, 11 de febrero de 2017

878. EN LA FORTALEZA DE INGOLSTADT



No he conseguido averiguar en qué "fortaleza" de Ingolstadt se encontraron como prisioneros de la Primera Guerra Mundial el teniente ruso Mijail Tujachevski y el ya capitán francés Charles de Gaulle, dos jóvenes militares que intuyeron (como el teniente Jünger) que la industrialización iba a cambiar el formato de las guerras. Las defensas militares de la ciudad de Ingolstadt fueron tradicionalmente tan sólidas que fue la propia ciudad la que durante mucho tiempo recibió el nombre de "fortaleza". En mi primera visita a Ingolstadt me quedé admirado de las tres construcciones militares que Leo Von Klenze construyó en la margen derecha del Danubio en 1828. Una abierta, en semicírculo, la que muestro arriba, y otras dos cerradas que flanquean a la primera.


Cualquiera de las tres, especialmente las dos que tienen un patio interior, pudieron muy bien haber sido habilitadas como prisión militar, pero es muy posible que no fuera ninguna de ellas y que la imaginación nos juegue la mala pasada de poner su potente arquitectura al servicio de aquel fortuito encuentro.



La gloria de Mijail Tujachevski fue inmediata a su liberación pues su genio militar fue clave en muchas e importantes batallas del Ejército Rojo (o bolchevique) contra los Ejércitos Blancos (o anticomunistas) en la durísima guerra civil rusa que siguió a la Primera Guerra Mundial. Claro que, el cruel destino final de Tujachevski no fue la gloria sino la detención, tortura y ejecución que le hicieron Stalin y los suyos en la "gran purga" de 1937 y 38. No llegó a ver por tanto ese tipo de guerra de ataques relámpagos ("blitzkrieg") con el que los alemanes saltaron las defensas francesas de la línea Maginot como si fueran de mantequilla y en un visto y no visto se plantaron en París.


Unas defensas con las que Charles de Gaulle no estaba nada de acuerdo y que, según cuenta la wiki,  fueron motivo de sus fuertes discrepancias con el mariscal Petain. De Gaulle tuvo la suerte de alejarse de Petain, poder pasar a Inglaterra y prolongar su brillante carrera militar y política hasta finales de los sesenta. A muchos jóvenes sólo les sonará De Gaulle por el aeropuerto que lleva su nombre al norte de París, pero en nuestra niñez era una de esas grandes figuras que gobernaban el mundo después de la Segunda Guerra Mundial.



Estremece pensar que esa insensatez humana llamada "guerra" pueda haber dado grandes profesionales de sus artes y estrategias. Pero puestos a situar su camaradería al margen de las causas a la que luego sirviesen, nada más lógico imaginar que su encuentro se produjera entre esos muros sobrios, amenazantes y de perfecta arquitectura de las fortalezas de la margen derecha del Danubio en Ingolstadt.


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Poco han durado mis imaginaciones... En español no era fácil averiguar la prisión donde se encontraron Tujachevski y De Gaulle, pero mi corresponsal en Ingolstadt se ha puesto a investigar rápidamente en la lengua del país y en un plisplas (porque Alemania es un país muy documentado) ha encontrado que no fue donde yo imaginaba sino en un fuerte llamado Prinz Karl situado a unos ocho kms del centro de la ciudad. Tomo prestada una foto de Panoramio (que aún funciona) y pongo la localización exacta en la pestaña del final del post. 


Bueno, la realidad siempre es más prosaica que la imaginación pero esta otra arquitectura militar semienterrada con paramentos de ladrillo también asusta (!). 

jueves, 19 de julio de 2012

437. PARTENONES



Antes de coger el coche y el avión para irme a Grecia a hacer una foto al Partenón, he pensado hacer antes una última escapada con el sPyPnic a ver mundo, no sea que le vayan a oxidar los cohetes en las próximas semanas de inactividad. Y como el Partenón de Atenas está hecho polvo el pobre, y no sé si valdrá la pena hacerle una foto, se me ha ocurrido llevaros a dos remotos lugares donde hicieron sendos Partenones nuevecitos, más que nada para quitar el mal gusto que se le queda a uno al ver estas ruinas.

Es un consuelo saber que como sendos fieles partenones se hicieron con dineros públicos, no sólo los griegos o los españoles somos despilfarradores natos. A los alemanes y los americanos también les da por gastarse los dineros en fruslerías. Y es que el primero de ellos está en Alemania, exactamente a las afueras de Ratisbona, bonita ciudad de Baviera a orillas del Danubio, por lo cual, en vez de estar rodeado de más pedruscos, sale del verde como una margarita:


Como los alemanes cuando se ponen, lo hacen a conciencia, eligieron a uno de los mejores arquitectos de la época, el sr Leo Von Klenze (1784 - 1864), no se crean que se anduvieron con chiquitas. Así que, a falta de roca, el sr Leo puso algo de su cosecha y le endosó una escalinata frontal que casi me lo convierte en zigurat.



Loada sea Palas Atenea, pero allí en la Grecia, porque los alemanes dieron en poner dentro los bustos de sus ilustres hombres, con lo que por mucho que lo mire por dentro y me mueva alrededor, no me hago a la idea de estar en el Partenón de verdad y me siento bastante estafado.


Vaya pues última miradita desde la ventanilla del sPyPnic... 



... y pongamos rumbo a NASHVILLE, Tennessee, iuju, donde, mira por donde, está el segundo partenón exacto y donde podremos oír cantantes country en cualquier bar. Con lo que me gustan  a mí.

El problema en Nashville debió de ser encontrar una colina donde poner su Partenón, porque aquello es bastante plano. Y como se ve que no dieron con ella, cuando menos lo pusieron en un prado verde y con un parking al lado para que no se pareciera mucho al original:


Eso negro de atrás no es del Partenón, sino un edificio de oficinas muy feo que han hecho para mirar por encima del hombro a los griegos. Mejor cogemos un poco de altura para no mezclar lo uno con otro y ver la totalidad del lago que tiene delante y los acogedores barrios que lo rodean desde los que, sin lugar a duda, saldrán las famosas procesiones de las panateneas country para llevar sus presentes a la diosa...


...que en esta ocasión, y a diferencia del Partenón Alemán, sí que está dentro, y forrada de oro, como estuvo la de verdad.


Y es que los norteamericanos cuando se ponen a hacer las cosas también las hacen en conciencia, qué caramba. Y no me diréis lo cómodo que es para los estudiantes de secundaria poder ver el Partenón sin salir de su pueblo:


Porque según lo que he podido leer en internet, y lo que se dice en internet es verdad, Nashville fue una ciudad modélica en cuando a enseñanza se refiere, pionera en la escuela pública useña, por lo cual, a finales del siglo XIX algún periodista la llamó la Atenas de norteamérica, y ellos, los nashvilleños, ni cortos ni perezosos  se dijeron: ¿que somos Atenas? pues nos hacemos el Partenon. Y se lo hicieron, claro que sí. Si había perras para hacer escuelas ¿como no va a haber dólares para hacerse un  Partenón?

Muchos años después, y como los fotógrafos de Tenessee son tan buenos como sus músicos country, pues que hacen unas fotos tan bonitas que casi se me están quitando las ganas de ir a Atenas a hacerle fotos a aquella ruina.


Pero bueno, lo importante era probar que el sPyPnic está en forma y que con un poquito de grasa que le demos, lo podemos dejar unas semanas bien guardado en el garaje y marcharnos a ver mundo.

Hasta septiembre!!!! Ha sido un placer viajar con ursacedes!!!!