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viernes, 23 de febrero de 2018

905 HOSPITALES Y SILENCIO



Según mi experiencia, hospitales y silencio son términos incompatibles. Al menos en España. Lo habitual cuando uno tiene que ir a un hospital en este país es llevarse a algún familiar para que le dé la cháchara. Y si no tiene familiar, se lleva el móvil, que da cháchara mucho más variada y a voz en grito. Luego está lo de las visitas multitudinarias al enfermo, ocasión de vida social que nadie quiere perderse. A veces, ni el personal sanitario.



Una vez pedí silencio en un hospital (el 12 de Octubre por más señas) y a poco me echan. Se quejaron a la dirección y rápidamente vino no sé quién del comité de disciplina para decirme que si no quería ir a la calle, que no volviera a ser tan insolente.

Cuando escucho la expresión esa de la "mayoría silenciosa" me entra la risa.

Puestos a no hacer ruido, me callo y les dejo con este artículo en el que ni siquiera se menciona el asunto de los hospitales, pero que algo dice sobre el asunto de los silencios, el ruido y España.




martes, 1 de marzo de 2016

819. ESE LATÍN DEL NORTE


 Aunque como decía en el post anterior, el blog de Antonio Casado da Rocha me causara alguna que otra decepción y no pocas dudas, entre tanta cita y poema prestado es lógico que encontrara alguna buena perla o cuando menos, un hilo que seguir, un recuerdo.

El 29 de Enero del 2014 el profesor de Etica de San Sebastián copiaba y pegaba en su blog un curioso párrafo sobre el islandés y sus silencios sacado de una novela del escritor Hallgrímur Helgason, que no está mal leer, y que inevitablemente me llevó a un poema de Borges dedicado a Islandia y su lengua:

(...)
Cuando el cuerpo se cansa de su hombre,
Cuando el fuego declina y ya es ceniza,
Bien está el resignado aprendizaje
De una empresa infinita; yo he elegido
El de tu lengua, ese latín del Norte
Que abarcó las estepas y los mares
De un hemisferio y resonó en Bizancio
Y en las márgenes vírgenes de América.
(...)

Ya había puesto yo la foto de Helgason en el encabezamiento de este post cuando encontré en el blog de Casado otro párrafo del mismo autor y de la misma novela sobre cómo explicar la crisis islandesa a los niños, y como vi rápidamente de qué pie cojeaba (eso de que el fascismo es el padre del capitalismo debe de ser de una saga islandesa compuesta por aspirantes a Varufakis o Monederos) pensé que mejor evitar su hosco careto, y poner una foto más divertida de Borges con un pirao islandés que encontré en un post de otro blog mucho más ameno (Omar González/Las mil notas y una nota) sobre el papel que jugó Islandia en su vida amorosa con Maria Kodama.

Como recordaba haber leído alguna cosa curiosa de Borges sobre el islandés, he rebuscado entre mis libros y he vuelto a dar con su trabajo sobre LAS KENNIGAR. Estaba colocado dentro de la HISTORIA DE LA ETERNIDAD, y luce muy bien ahí porque como decía el recopilador del siglo XIII Snorri Sturluson,  "... se dirigen a quienes buscan la virtud de entender lo que se escribió con misterio".

O sea, a mí mismo, empeñado como estoy en desentrañar los misterios de la poesía en el podemismo o las conexiones entre la lírica y la avidez de poder.

domingo, 11 de marzo de 2012

356. HABLAR (IV). LOS SILENCIOS




La primera vez que tuve noticia de la existencia de los silencios en las conversaciones fue en un escrito de Félix de Azúa sobre su visita a Ernst Jünger. Con la habilidad en él característica, lo debió de mencionar como algo extraordinario y así me lo pareció a mí. Pero el caso es que yo nunca lo he visto ni experimentado y apenas puedo imaginar cómo es. Y tiene narices la cosa, que no podamos imaginar el silencio. Porque evidentemente, ese tipo de silencio al que me refiero aquí no es un vacío, una nada, una falta de comunicación -tan fácil de encontrar alrededor con solo echar una mirada a algún matrimonio aburrido en la mesa de un restaurante. El silencio del que hablaba Azúa creo que tenía más que ver con el dicho de "ha pasado un ángel", aunque tampoco lo imaginé así. Lo del "paso del ángel" viene a cuento de que a alguno le sale una expresión tan profunda o poética que deja en suspenso la conversación. Pero como decir algo poético o algo profundo, las más de las veces suena a pedantería, preferimos dejarlo para la escritura, o para un verso -si nos da por eso. Bueno, pues como ya no pasan ángeles y ni se habla con hondura o en verso, los silencios en las conversaciones podrían ser sospechosos de falta de ideas o de cálculo en lo que se va a decir. De falta de espontaneidad. No lo sé muy bien, pero ahora me llegan noticias desde Alemania de que los silencios en las conversaciones son de verdad, así que prometo estar atento y saber de qué van.

Y hablando de silencios, no sé si os habréis dado cuenta pero desde hace un montón de semanas llevo escribiendo aquí todos los días. Y como escribo con la misma facilidad y despreocupación con que hablo, me estoy empezando a plantear hacer algún silencio. A ver como suena.