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sábado, 17 de agosto de 2013

627. COLBIE CAILLAT - 2007 - COCO



Verano.Calor.  Piscina. Sed. Mmmm, mal aliento... ah, ¿Un chicle? Genial. Pues eso. La música de Colbie Caillat me sabe a chicle, y como a mí me gusta el chicle, ahí va.

Creo recordar que descubrí a Colbie Caillat a través de un blog de esos de adolescentes que cuentan sus primeros amores y experiencias sexuales, y en los que al abrirlos suena una de sus músicas favoritas. La canción refrescante que se me quedó pegada como un chicle en la suela del zapato fue Bubble, de su primer álbum, COCO (2007) y una vez que la oyes ya no hay forma de despegarla de tu memoria (como el chicle de la suela del zapato).

Llevaba tiempo con ganas de conseguir el álbum completo, porque todo lo que había descargado anteriormente eran canciones parciales, y..., bueno, escuchar todo el álbum puede ser como meterte 12 chicles en la boca, ja ja ja, con sabores un poco diferentes pero a la postre todos iguales. Eso sí, se te va el mal aliento al segundo.

Colbie Caillat nació en 1985, un año que a mí me sabe también muy rico. Después de COCO colaboró con JASON MRAZ (chicle masculino) y tuvo mucho éxito. Ha sacado dos álbumes más que no prometen grandes novedades y hasta un compendio de canciones para navidad (!!!) que lo mismo me pongo a escuchar algún día.

De momento, a la piscina, y una o dos cancioncitas de vez en cuando para que nada empañe la sonrisa en tu boca. 

jueves, 6 de junio de 2013

608. GIANT SAND - 2000 - CHORE OF ENCHANTMENT



Por razones de fiesta, esta semana el disco se adelanta al juevoles y os pongo una cosa muy bonita y muy escuchada por mí, es decir, un valor seguro: CHORE OF ENCHANTMENT de GIANT SAND.

Poco o nada sabía yo de este grupo hasta que hace unos años lo encontré en una de esas listas de los mil álbumes que tienes que escuchar antes de morir. Lo conseguí, y siempre que he querido música relajante en la cocina, lo he puesto. El otro día incluso, lo puse para una cena romántica a la luz de unas velitas, y a fe que funcionó. Y por eso me he animado a conseguir más discos (tienen una producción bastante extensa) y a saber algo más de él.

Como no voy a traducir la Wikipedia (todavía no tiene página en español (!)), solo os cuento que Giant Sand es un grupo de Tucson, Arizona, liderado por este señor, HOWE GELB, que lo mismo suena a rock alternativo que a folk progresivo.


En cualquier caso, un sonido muy original basado en la voz de Howe (al que alguno quiere ver en la línea de Leonard Cohen/yo no) y en una batería mayormente tocada con escobillas. Aquí el grupo del que Howe se junta y se separa según diferentes proyectos.


Estos días estoy oyendo BLURRY BLUE MOUNTAIN, un álbum más reciente, 2010, que suena más a country y que me está gustando mucho. Pero con calma, que luego me acusáis de que se os acumula el trabajo.


miércoles, 22 de mayo de 2013

599. LA ó LA BANDA DE LUIS ALBERT SEGURA - DUALIZE



Sólo un día después del concierto de Pat Martino que contaba ayer, me tocó pasar por Barcelona. Eché un vistazo a la programación musical y descubrí que un tipo de Mallorca llamado LUIS ALBERT SEGURA  había conseguido el patrocinio del teclista y productor de THE SHINS y presentaba con una banda llamada LA un nuevo disco en la Sala Bikini. Escuché un par de temas en el spotify y vi que valía la pena el viaje. Vaya que sí.

La pena es no tener el el disco a mi alcance y compartirlo. Pero ya habrá tiempo. Paso de poner vídeos porque mi música siempre irá en álbumes y en cuanto pueda me haré con DUALIZE. Porque el concierto nos encantó. Fuerza, gracia, saber estar y buen ambiente, es decir, eso que tanta falta hace en este país.

Como muy bien dice Luis Albert en una entrevista que he leído al paso, competir con ese tipo de música en el mundo anglosajón, donde hay cientos de bandas similares, es tarea bien dura, pero presentar buena música indie en España, digo yo, empieza a ser como hacerlo en Argelia. En un viernes por la tarde y en todo un Barcelona, no había más de tres cuartos de entrada (si mis datos no fallan, el aforo de la Bikini es de 600 personas). Mejor para nosotros, claro está, sobre todo porque esa sala tiene una acústica estupenda y el tipo de público no fue, ni mucho menos, tan pijo como me temía. Gente maja. Normal. Tranquila. Muy agradable.

Digo esto porque el público es una parte fundamental en un directo. Por no contar cosas malas se me pasó a comienzo de año dejar anotado aquí un concierto de ELLIOT MURPHY en el mes de Enero en la Sala Clamores de Madrid. Murphy es un viejo rockero americano afincado en Francia que aún tiene arrestos para animar el cotarro, pero la gente de edad mediana que abarrotaba la Clamores y que no protestó lo más mínimo porque el concierto empezara cuarenta minutos más tarde de lo anunciado, bebió tanta cerveza durante la actuación y se calentó tanto al final, que poco menos que acabaron adorándolo como si fuera Mick Jagger. Qué horror.

Mejor recordar por tanto la normalidad lingüistica de este mallorquín que empezó saludando en castellano (qué ganas tenía de estar aquí con vosotros), respondió en inglés (wait, wait) cuando le pidieron una canción que no aún tocaba, y saludó en su lengua propia una vez, y digo yo que evitó hacerlo más porque un sector del público se alegró demasiado por algo tan normal. La música habla un lenguaje universal y el que no lo entienda peor para él.

Como sabéis, no sólo rebusco entre los discos de hace medio siglo sino que me encanta oír a la gente del aquí y ahora, y la llamada música indie del grupo de Luis Albert suena alegre y compacta. Dicen que empezaron demasiado influenciados por Pearl Jam, y es verdad que a veces se les nota. Y la inevitable referencia a The Shins también se dejó sentir en un tema. Pero según parece ya empiezan a despreocuparse de los demás, y a dejar que les vaya saliendo su propio sonido.

El baterista parecía un poco mamporrero, pero eso no tiene mayor importancia porque lo suyo no es ni jazz ni rock progresivo. Su energía alegra y contagia. El bajista no es alto ni guapo, ja ja, y eso hace ganar al grupo en simpatía. Luis Albert tiene unos rasgos algo toscos para lo que es habitual en los grupos indies de niños monos, lo que les da otro punto a su favor; y en fin, el otro guitarrista es tan gesticulero como efectivo. Una buena panda.

No creo que me lean nunca, pero por si acaso, me gustaría darles un consejo que no sé como no se lo han dicho antes: a medida que avanza un concierto de guitarras eléctricas y el ruido se acumula en sus cabezas y el cansancio en las gargantas, hay que evitar los temas más difíciles al final, porque se corre el riesgo de desafinar. No se les escaparon más de dos pequeños desafinados, pero hay que cuidar ese detalle para que todo sea tan normal como perfecto.

No sé por qué pero después de un concierto así me siento un poco más orgulloso o menos desanimado y hasta me sale decir: viva España.


sábado, 20 de abril de 2013

584. BETH ORTON (2002) DAYBREAKER



En premio por la versión que hizo de SISTER OF MERCY de Leonard Cohen, he "conseguido" algunos discos de Beth Orton, cantautora inglesa, dice la wiki, nacida en 1970, y os he puesto uno del 2002  en el sPyPdB que está muy bien en la cocina a la hora de hacer la comida. O sea, ese tipo de música bien hecha, con arreglos como de orquesta de televisión y tal, para que cante una voz bonita que a veces me recuerda a Melanie o a aquellas cantantes blancas americanas que tenían que poner mucho de su parte para estar a la altura de las negras.

Digo que dice la wiki que es cantautora, así que supongo que todas las canciones que canta son suyas pero ay, ahora que soy mayor me empiezo a enterar al fin de que las canciones no son del autor sino del productor y del arreglista, y en la que más me gusta de este álbum, THIS ONE'S GONNA BRUISE, porque parece muy íntima y bonita, muy personal (voz, guitarra y cello), veo que tampoco ella es la autora de la letra, ay ay.

Pero bueno, como esta semana pasada lo habré oído dos o tres veces (cocinilla que he estado) y no me ha cansado mucho, pues que no debe de ser malo y que seguramente lo ponga más veces porque aunque no emociona, no cansa y gusta. Ale. Ya tenéis disco para la semana que viene.

(Por cierto, ahora que me acuerdo, también lo escuché en los auriculares por la calle en un día de esos que quieres que te vean refugiado en tu música o en tí mismo, y me pareció incluso mejor que en la cocina).

Aquí mi amiga Beth.


jueves, 31 de enero de 2013

532. MUMFORD AND SONS, 2009, SIGHT NO MORE


Otra vez saliendo a la superficie de la actualidad a ver si en aguas menos profundas hay algo que pescar. Desde Freiburg im Bresgau me informan que eche un oidazo a MUMFORD AND SONS, un grupo de folk, rock, indie, bluegrass (... ¿algo más?) del que todo el mundo habla. Escucho su primer álbum, SIGHT NO MORE. No parece que inventen nada pero suenan bien. Así que desde el sábado pasado lo tenéis en la caja en una doble versión de las doce canciones del álbum: la de estudio y en directo (con grititos del público included).

Lo propio de los grupos jovencitos es hacerse muchas fotos. Para las fans. Mumford casi siempre aparece a un lado, o en el centro, o delante, para que se vea bien quién es el líder.






La música joven está en un estado catatónico (no sé muy bien lo que significa catatónico pero intuyo que puede ser un calificativo clínico cuasi perfecto). Ves Woodstock (1969) y el panorama (2009), cuarenta años después, y te da un mareo. Los jóvenes son el termómetro del mundo. Llegan a los veinte años sin apenas saber nada, miran alrededor, ven, intuyen y se expresan. Expresan el mundo. Hace quinientos años cogían una espada y se iban a las Indias a por oro y a matar indios. Hace cuarenta llegaron a imaginar que podían darle la vuelta al mundo. Ahora cogen un guitarra y se ponen a cantar canciones blanditas para que les caiga el oro de la arruinadas multinacionales del disco. O van de concierto, porque lo del disco no da. En la wiki dicen que MUMFORD AND SONS tienen un directo muy "energético". Vaya, que les ponen a las chicas de dieciséis. O que son como el Red Bull.

 Buscando algo de música para este viernes en Madrid, descubro que en el Palacio Vistalegre, por allí abajo, más al sur del Manzanares, va a tocar un grupo irlandés llamado THE SCRIPT.



La entrada, 28€ más los costes de gestión de la compra por internet -ese timo que no baja de dos euros. Escucho una de sus mejores baladas en youtube...



No está mal; canta bien el niño; suena blandito. Esa música ya no la ponen ni en las tiendas de ropa para adolescentes, pero aún así me las imagino pasándose la canción con los móviles y retocando las fotos del grupo con el Instagram.

Animado por la brisa juvenil me hago con su último álbum, lo pongo para hacer la cena y.... ufff, no. ¡¡¡Fuera de mi ipod!!! Qué banalidad de música. ¿Quién va a pagar 30 euros en Madrid por ir a verles? me pregunto. Supongo que habrán hecho campaña en los 40 principales o cadenas de música-industria pero ni aún así me lo imagino. A veces estoy tentado de hacer sociología (como el año pasado por estas fechas con SIDONIE, ay), pero si me meto a sociólogo no tengo derecho de implicar a mi novia. Y buscaba música en Madrid para ir con mi  novia. Así que... una vez más, opto por el Central donde toca JAVIER COLINA. Diferencia....  ahhhh. ¡¡¡Inmersión!!!

La semana que viene lo cuento.