Malas noticias. Porque un CERO a Kevin Smith es una muy mala noticia. Pero mejor hacer hueco en el disco duro que guardar este patinazo de nuestro friki-director favorito. Aparte de un Giga en el DD, nosotros salvamos más de una hora de nuestro tiempo porque a los cuarenta minutos dijimos basta. Es lo bueno que tiene internet, que puedes abandonar sin enfadarte por pagar una pasta a causa de una publicidad engañosa. No recuerdo de nadie del mundo anglosajón que haya salido airoso en el intento de meter humor en la Biblia. Para eso hay que ser italiano (Fellini) o español (Buñuel), es decir, saber muchísimo más de religión. Pues nada. A borrarla y a otra cosa.
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sábado, 30 de marzo de 2013
572. DOGMA º (1999) KEVIN SMITH
Malas noticias. Porque un CERO a Kevin Smith es una muy mala noticia. Pero mejor hacer hueco en el disco duro que guardar este patinazo de nuestro friki-director favorito. Aparte de un Giga en el DD, nosotros salvamos más de una hora de nuestro tiempo porque a los cuarenta minutos dijimos basta. Es lo bueno que tiene internet, que puedes abandonar sin enfadarte por pagar una pasta a causa de una publicidad engañosa. No recuerdo de nadie del mundo anglosajón que haya salido airoso en el intento de meter humor en la Biblia. Para eso hay que ser italiano (Fellini) o español (Buñuel), es decir, saber muchísimo más de religión. Pues nada. A borrarla y a otra cosa.
miércoles, 13 de marzo de 2013
561. ON CLAVE
Ya que hace unos días salía Dios en este blog a colación de la Pasión según San Juan de Bach, y que el acontecimiento más tenido en cuenta por los Periódicos durante estas semanas es el CONCLAVE para elegir nuevo Papa, hoy me ha venido una inspiración divina (o quizás demoníaca), y a la pregunta de qué hay detrás de estas sensacionales imágenes con que nos regala la prensa estos días, sólo encuentro una respuesta (que me condene al infierno si me equivoco): fabulosas cantidades de dinero.
Por supuesto que hay una gran dosis de tradición e historia de eso que en el mejor de los casos podríamos llamar la espiritualidad de occidente, pero el núcleo de todo este extraordinario entramado del espectáculo no puede ser otro que el dinero.
Nadie lo va a contar (y por eso me importa un rábano todo lo que vomiten los periódicos y la televisión), pero la única información que me gustaría saber a propósito del cónclave es la cantidad de dinero que tiene la Iglesia Católica. Y dónde lo tiene. Hombre, lo mayor (los activos), seguro que pasan por Suiza, y que los recursos de la fabulosa Industria del Turismo que moviliza no entran en cuentas. También es de suponer que el valor de su patrimonio artístico es incalculable aunque en su mayor parte pertenezca al aparato de su propaganda y al pasivo de la Industria Turística adjunta. Pero en lo que sí se podría hacer algo de luz, aparte de en los activos, es en la cantidad de patrimonio inmobiliario que la iglesia posee tras siglos de donaciones privadas y de la austeridad de la clase sacerdotal. Porque lo que está claro es que los curas y obispos no se lo gastan en fiestas con señoritas ni en chalets de lujo.
El capitalismo se fundamenta en un principio que respeto como sagrado, el de la propiedad privada, y en otro principio que de sagrado me parece que tiene muy poco: el de la herencia o donación en muerte. Que un tío se haga rico por su trabajo o por sus méritos me parece natural (de derecho natural, vaya), pero que los vagos y mentecatos hijos de ese individuo sean ricos de por vida porque lo fue su padre, me parece una injusticia social de cajón. Y que cuando los ricos no hayan tenido herederos y se hayan querido comprar un rinconcito en el cielo, esas riquezas acumuladas en vida pasen (hayan ido pasando) a la Iglesia, me sigue resultando de una inmoralidad aplastante.
Ese Consejo de Administración tan bien uniformado por la moda de los ritos barrocos, se ha reunido para elegir Presidente porque, según parece, el anterior Papa se había cansado o ya no tenía fuerza para mandangas y ha decidido dedicar sus últimos años a esa Teología que tanto le gusta en vez de a las Finanzas.
Mi inspiración divina insiste en decirme que ya no es Dios el que sostiene a la Iglesia de Occidente, sino la fabulosa cantidad de Dinero que tiene debajo. Y que la única manera de hacer Justicia en el mundo y de que volviera Dios por aquí es que acabáramos de una vez por todas con el derecho hereditario y las donaciones en muerte.
jueves, 7 de febrero de 2013
534. CRACOWSTOCK 2002
Yo no estuve en Woodstock 1969. Pero hace unos días me puse a pensarlo y me di cuenta de que pude haber estado allí porque aquel año hice el PREU y estuve tentado de ir a hacerlo a Estados Unidos. Bueno, si no en el festival por lo menos podía haber estado muy cerca de aquella gente, pero no fue así. El espíritu Woodstock me llegó en los años sucesivos, lentamente, con la música, algunas películas, recortes de prensa. Poca cosa, pero de mucho calado.
Donde sí estuve (ya lo anticipé en el post sobre el festival) fue en Cracovia 2002 cuando el papa Juan Pablo II, sabedor de los pocos meses que le quedaban de vida, organizó una misa estilo Woodstock para despedirse de sus compatriotas. No es que yo fuera allí por lo de la misa o para despedirme del papa, sino que casualidades de la vida, aquel 2002 estábamos pasando el verano en Cracovia con nuestro tradicional sistema de intercambio de casas y nos tocó verlo en vivo y en directo.
Una semana antes del evento fui a hacer la compra al pequeño supermercado que había en el barrio y cual no sería mi sorpresa cuando me encontré la estantería de las cervezas (y las de cualquier otra bebida alcohólica) completamente vacías. Pregunté al encargado, y entre señas, polaco e inglés conseguí enterarme que era porque iba a venir el Papa... ¡Coño!, pensé, ¡vaya forma de festejarlo! ¡Ley seca para todos!.
Entre nuestra casa (en la carretera al aeropuerto) y el centro de Cracovia había una campa inmensa de forma más o menos triangular a la que voy rápidamente con el sPyPnic para verla de nuevo. Ahí está.
No recuerdo que tuviera esas pistas de padel o de tenis que veo en su vértice inferior, igual las han hecho en los últimos años, pero tanto da. La campa sigue siendo inmensa:
El altar-escenario de la misa fue construido hacia de la mitad del lado largo del fondo, tal y como se puede apreciar en la foto que abre el post, por lo que al pasar por la calle que iba de casa al centro, aún se podía ver algo:
Los polacos, que ya se habían descamisado del comunismo y empezaban a hacer negocio como podían, grandes cinventaron y vendieron para esos días el "papascopio", una ingeniosa cajita con colores del vaticano y un par de espejos por cada lado para poder ver al papa por encima de la multitud.
En los días anteriores a la misa, cientos de miles de gentes de todas las ciudades de Polonia fueron llegando con sus pendones a la sinalcohol Cracovia, visitando sus iglesias y haciendo enormes filas ante sus confesionarios.
Dicen que llegaron a congregarse más de dos millones de personas, o sea, el doble que en Woodstock, muchísimos de ellos jovencitos, como en Woodstock ¡y sin Janis Joplin ni Jimy Hendrix!
¿Qué impresión le puede causar esto a alguien que si no estuvo físicamente en Woodsotck estuvo muy cerca, y aún lo está de corazón? En principio y superficialmente, perplejidad, confusión, rechazo, sensación de vivir en un mundo diacrónico, sin comunicación y de grandes diferencias. Pero a un nivel algo más profundo o sarcástico, un acontecimiento así te produce el mismo vértigo que cuando piensas que el tiempo es una superstición, que la flecha del tiempo no necesariamente va de atrás hacia delante, que la muerte no es el final sino el principio, que el final y la plenitud quizás ya han sido, y que tanto nos da que el universo se expanda o se encoja. Es decir, que no hay nada más tonto que ser progresista. O sea, progre, ja ja ja.
Porque si el progreso es pasar de Woodstock a Cracovia, de Janis Joplin al Papa, o de 1969 al 2002 con los similares montajes, que venga dios y lo vea. Y hablando de la llegada de dios, aquí el momento de la consagración:
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