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martes, 16 de junio de 2015

783 HABLAR POR ESCRITO




Siempre he tenido cierto complejo de culpabilidad por practicar la "escritura coloquial", es decir, esa forma de redactar frases muy sueltas y poco atornilladas. Pero desde los chats para acá la" escritura coloquial" parece cosa antigua y hasta académica, y sería mejor decir que ahora "se habla ya por escrito". El acercamiento entre escritura y habla podría empezar a necesitar de un verbo nuevo: el escriblar, o el hablabir" -a elegir según nos venga mejor en la conjugación: "luego te escriblo" o "ya lo hablabiremos".




viernes, 12 de junio de 2015

782. EL ARTE DE ESCRIBIR



(viene del post anterior)

Sobre la forma de escribir, Richard Ford hacía hincapié en el poder de las frases y sobre todo en el poder de la primera frase. Yo escribo frases y frases en folios y folios, dijo; luego, la escritura es empezar con una de ellas y seguir. Todo está en las frases. 

Yo, sin embargo, nunca escribo así. Yo escribo pensando en la importancia de lo que voy a decir y no en las frases, No en la forma de las frases.


Ayer (22mr92) leí en un viejo País-Libros una reseña sobre la obra de Jünger en la que, analizando sus textos, se destacaba la intencional ausencia de adjetivos: lo importante es nombrar la realidad, filtrarla a través de los nombres y no cargarla con los adjetivos de nuestra subjetividad. 

Si quisiera tenerme por escritor, al acabar de escribir cosas que creo importantes debería ponerme a quitarles adjetivos, y aún mejor, a reescribirlas en frases más elaboradas o cuando menos, mejor construidas.

sábado, 21 de enero de 2012

306. NON OLET. RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO.



A ver ¿cómo a un tipo como yo, gente culta, leída y paciente, se le podían caer de las manos cualesquiera obra de artículos o ensayos de uno de los mejores escritores de lengua castellana vivos? ¿y cómo he podido pasar todos estos años ocultando a los amigos que mal que bien llegaba hasta el final de sus artículos en la prensa pero que en cuanto a libros del señor Sánchez Ferlosio no había conseguido acabar ni uno? Eso sí, yo los tenía casi todos, no fuera a pasearse algún inspector entre mis estantes y se encontrara juntos a Sánchez Dragó con Sánchez Ostiz y me llamase al orden. Y destacando entre ellos, los dos magros volúmenes editados por Destino en 1992 con todo aquel material de las guerras, los ejércitos y las Yndias equivocadas y malditas, que ya hay que tener tiempo para leerlos y no digamos para escribirlos. 



Cara de pocos amigos ha tenido siempre el señor Ferlosio en las fotos de las revistas, por lo que nunca me ha dado por importunarle, como tampoco curioseé en la prensa cuando hace un par de años le dieron el premio nacional de las letras y se hizo muchas fotos con los reyes y la corte.



Pero en fin, algún día tendría que superarme a mí mismo, y para saldar el primer plazo de la deuda y evitar una vez más mi fracaso, saludé a los dos gruesos volúmenes de los Ensayos mencionados y me senté a leer uno más pequeño de poco más de trescientas páginas que según tenía anotado en su primera página lo compré en mayo del 2003 durante la visita que me hizo Alberto Adsuara, un amigo muy aficionado al jazz. 

Al parecer, trata NON OLET, que así se llama esta obrita copyraigtada y editada en el mismo año que la compré, de la locura de la sociedad de la producción (antes llamada de consumo), o de la enajenación total del hombre que contrata su trabajo y se toma por capital humano, o de la maravilla del dinero que no huele (lo que da título al libro) y que todo lo purifica, o finalmente del asunto ese ya casi olvidado de la globalización, pero que estuvo muy de moda en aquellos años, y etcétera, etcétera, etcétera. Asuntos todos ellos que se me antojan muy cercanos a las lecturas de filosofía sobre la locura de la técnica que yo tenía hace años con Enmanuelle Severino y que por tanto no me podían asustar mucho y que además vienen muy al cuento, no sea que fuera a creer yo también en el famoso liberalismo y a hacerme uno de tantos creyentes como parece que hay ahora de esa religión. 

Pero no llevaba yo más de treinta páginas leídas y ya habría sesteado más de tres veces cuando me di cuenta que la escritura del señor Ferlosio no es ni filosofía ni ensayo sino una suerte de música de saxo tenor que frasea piribirí parabará, parabará piribirí, por toda la escala arriba y abajo, una y otra vez, ocho, dieciséis, treinta y dos, sesenta y cuatro compases, y así sucesivamente, sin mayor esfuerzo por su parte en encontrar motivos, citas, temas nombres, datos y lo que haga falta, como de gran músico de bee-bop. Me entró la risa cuando lo pensé, y me reí mucho más según iba encontrando en el texto tonterías varias muy propias de un músico que está de vuelta, y fueron pasando las páginas como los minutos de una jazz session y cada vez me sentía más a gusto en mi sillón con el libro entre las manos.

¿Que qué pieza ha tocado en este libro? me preguntaréis. Ah ni idea, o bueno, eso que os he dicho más arriba, algo del liberalismo como locura, y que ya vale de producir y trabajar. Pero... ¿y tantas páginas tan bien escritas? ¿lo de ese hombre no es también trabajo y producción a mansalva? Bueno, pues sí, así lo creo yo, sobre todo porque tienen copyraigt de ese, y porque en la página 4 dicen al unísimo el escritor y el editor que "No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea éste electrónico, mecánico o por fotocopia, por grabación u otros métodos, sin el permiso previo de los titulares del copyright" con lo que se refuta todo, absolutamente todo el contenido de lo que dice el buen señor en las trescientas y pico páginas del libro, por lo que al final, como digo, para no volverme loco prefiero pensar que no he estado leyendo el producto de un tipo que detesta la producción, sino oyendo el CD de un virtuoso y deciros que muy bueno el saxofonista este.





martes, 11 de mayo de 2010

126. ESCRIBO, NO ESCRIBO, ESCRIBO, ...

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Cuando el mundo era escaso, escribir era un trabajo y como tal se solía pagar. Cuando llegó la abundancia todo el mundo aprendió a escribir y algunos se pusieron a escribir sin cobrar. No pasó nada porque escribían pero no publicaban. Luego vino internet y resultó que había más escribidores publicantes que escritores cobrantes así que la línea se empezó a difuminar. No sé si Azúa cobraba cuando empezó a escribir en Triunfo (¡años 70!) pero desde que se hizo un nombre es casi seguro que ha cobrado siempre. Incluso cuando PRISA "editó" elboomeran en internet, al principio también pagaba. Arcadi Espada apunta a todo ello en su última columna, POR QUÉ, aunque como casi siempre, elude decir las cosas claras. (Seguramente porque no las tiene nada claras y tiene que seguir escribiendo, es decir, cobrando).

En cuanto apareció su texto en El Mundo (creo que fue el viernes de la semana pasada), lo copiaron/pegaron rápidamente en los comentarios del blog de Azúa, pero como los comentaristas de ese blog son una panda de subnormales no siguieron el hilo. Algunos mencionaron lo del clin clin en sus insultos y tal tal, pero se perdieron en sus habituales dilentancias o sinsorgadas.

Azúa, sin embargo, sí que ha seguido el hilo, mejor dicho, ha cogido el guante. Ahora dice que seguirá escribiendo para sus lectores, los blogueros, porque se siente conmovido por los comentarios... Claro está, lo hará sin cobrar, ah ah ah. Es decir, que... ¿cruza la raya?.

Tiempos veredes.

martes, 6 de abril de 2010

99. NUEVOS NOMBRES

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Los periódicos no se cansan de dar cada semana en sus suplementos culturales "nuevos nombres" de escritores "emergentes" para ver si la gente se anima a comprar como si hicieran apuestas. Desde el boom de la novela latinoamericana (ese que hizo millonaria a la agente Carmen Balcells) habrán pasado por sus páginas miles de nombres para añadir a la lista de los Cortázar, García Márquez, Borges, Vargas Llosa etc., pero tan rápido como vinieron, se olvidaron. En estos días han aparecido dos más que... quién sabe.



Del primero, HERNAN RIVERA LETELIER, chileno, leí una entrevista en ELPAIS que me sonó muy distinta a todas, pero la leí en papel y no la encuentro en internet. Acaba de ganar el premio Alfaguara de novela, es decir, que acaba de entrar en la cuadra de Polanco, así que no le auguro nada bueno. Esta es la noticia que hay en internet del premio.



Del segundo, HECTOR ABAD FACIOLINDE, colombiano, ha publicado dos excelentes reseñas nuestro amigo Javier Fernández de Castro en su blog. Y a de Castro siempre hay que darle crédito.


Hagan su apuesta, hagan su apuesta,
Rien ne va plus!