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domingo, 16 de diciembre de 2012

498. CHINESE COFFEE ** (2000) - Al Pacino



Mi idea era no escribir una línea en ningún blog durante todo diciembre pero ¿y qué hago con las películas que inevitablemente tengo que ver por la noche durante este largo y oscuro mes a requerimientos de la presidenta del cine club (y jefa suprema de muchas más cosas)? Ahí me han pillado. Tengo que darles salida, aunque sea sólo con la carátula y una calificación. Hecho lo primero, vamos con lo segundo: ** dos estrellas para CHINESE COFFEE.

Vale, sí, ya sé que decepciona un poco que Al Pacino semidebutara como director de cine con una película que es teatro, y que encima lo hiciera con una historia de escritores fracasados, género taquillero donde los haya (habida cuenta del número de escritores fracasados que debe de haber en el mundo... jjj) pero que a mí me aburre tanto o más que el género de asesinos o el de vampiros. Sea como fuere, lo cierto es que hay algunos momentos en el cansino diálogo entre los dos escritores fracasados, hay algunos giros en la conversación que me parecieron de gran cine. O de gran teatro. Y con Al Pacino en la pantalla no creo que pueda haber película que se quede en una *.

Ah! también decepciona un poco la ausencia de final, pero aún así no me retracto. Dos estrellas **. Así que spypamigos, a verla. Y yo, a reverla cuando haya ocasión. Xacto: dos estrellas quiere decir que no me importaría verla otra vez.


lunes, 28 de noviembre de 2011

263. UN DIOS COMERCIAL (UN DIOS SALVAJE - 2011 - ROMAN POLANSKI)

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Grandísima expectación había por ver qué nos traía Polanski después del lío internacional de su detención en la cárcel de plata de Gstaad con Emmanuelle Segnier dentro. Y aún mayor si cabe, tras el aplauso unánime de la crítica. Mi socia se mordía las uñas por ver UN DIOS SALVAJE, y dadas las prisas, la vimos en condiciones de screener, ay, prometiéndonos pantalla grande o condiciones dignas de DVD si las promesas eran ciertas. Ay de nuevo, pues no habrá revisión. Sabedor del gancho comercial de todo su lío, Polanski and Cía han hecho lo más fácil: una película de actores, una película de teatro.

Vale que el tema sea gracioso y vale que el ritmo del montaje sea tan bueno que por mucho que se repita el gag del teléfono siempre te ríes -esta idea (una de las pocas originales que he leído) no es mía, sino de un comentarista de filmaffinity. Pero lo que no he leído es que en las películas de actores, en la películas de teatro, los personajes acaban desdibujados por su propia verborrea. Muy listo Polanski, corta a poco más de setenta minutos. Es decir, que diez minutos más y se le ve el truco.

Para mí que el gran cine no es esto. Acaso lo fue en los tiempos de Katherine Hepburn y Spencer Tracy, pero ya no. El cine que se queda grabado en la memoria o enganchado al corazón es el de los grandes personajes, el de los directores, no el de los actores. Si la veis, que al menos sea en buenas condiciones y con palomitas. Y no esperéis más que unas risitas, y a la cama.
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