La muerte es grande siempre, decía Steve Jobs en su famoso discurso de Stanford, porque nos hace vivir mucho más el día a día. Pero qué grande es la muerte también cuando se lleva a la gente que ha matado y humillado tanto. La muerte que nos libra de matar. Como muy bien dice este ejemplar artículo de Libertad Digital, hoy es un día para celebrar a todos los que murieron y le sufrieron en sus carnes; y añado yo: a la gente que no mató al que por fin ha muerto. Por eso, en vez de poner la ilustración del muerto, que la historia y los hombres justos condenen para siempre, vaya ahí arriba el panel de algunos de los rostros que le sufrieron en toda su crueldad, y que el incansable Juan Abreu trata de homenajear con su pintura.
